La foto en el cajón
Todos lo hemos sentido alguna vez: hacer una foto y saber que es la foto. Estar deseando llegar a casa para verla en tamaño póster y no en la minipantallita de la cámara. Sacarla de la cámara, no, arrancarla, y mostrársela al mundo.
A veces, nuestras expectativas son demasiado altas y la foto no es tan buena como creíamos.
A veces, muchas menos que las anteriores, simplemente lo es. Igual no tienes palabras para describirlo pero sí sensaciones: el pelo de punta, el estómago alborotado, el ego crecido…
Sientes que lo has conseguido, que tu idea se ha plasmado en una imagen. Que existe, que es tangible y que puedes enseñarla, no sólo contarla.
Entonces, la persona que se ha prestado a ponerse delante del objetivo se muere de vergüenza, y prefiere no mostrarse hasta que esté preparada. A pesar de que está increíblemente preciosa. A pesar de que lo ha hecho increíblemente bien y no hay nada de qué avergonzarse.
Por respeto, porque se lo prometiste si se daba el caso, dejas la foto archivada en el cajón. El sitio para una preciosa foto no es un oscuro cajón. Sin embargo, lo hace casi más especial: un secreto compartido por las dos personas implicadas. Un tesoro más que el resto del mundo no conoce.
Lo que intento transmitir es que a veces nos empeñamos en hacer fotos para mostrárselas a los demás, y en realidad es casi más gratificante disfrutarlas con unos pocos. Aún cuando piensas que deberían estar exhibiéndose en un mural de la Gran Vía.
Curso de iluminación de Zack Arias
Creo que no he hablado de él todavía pero aquí, pero es otro de los pocos fotógrafos que sigo habitualmente: Zack Arias. Me gusta muchísimo su estilo, pero sobre todo me gusta lo didáctico y divulgativo que es. En casi todos los posts se enseña algo.
El caso es que acaba de sacar un tutorial sobre iluminación con fondo blanco sin arrugas. Es muy interesante para los que nos estamos metiendo en el mundo de las luces, pero todo el mundo puede aprender un poco más como se hacen estas portadas de revistas ;).
Sin más: White Seamless Background.
La espontaneidad
Probablemente, no es la foto que esperarías de una boda. Ni la pose ni el lugar son los adecuados.
Pero tengo una cosa bastante clara: me va a costar sacar una foto tan bonita de una novia tan feliz como fotográfo profesional.
La espontaneidad del momento, la felicidad en su sonrisa. El “Sácame una foto, que yo poso” cinco segundos antes.
Después de una larga sesión de fotos con el fotográfo oficial. Después de una larga ceremonia en la iglesia.
Después de todo, esta foto fue para mí, y no para el profesional.
Porque a veces es la espontaneidad lo que hace buena a una foto.
No es la exposición, ni la composición, muy mejorables en este caso. Son los sentimientos que provocan las personas que llenan el encuadre.
Consejos para hacer panorámicas
Con unas cuantas panorámicas medio decentes y muchos otros muchos fracasos a mis espaldas, creo que puedo ofreceros unos consejillos para que no repetáis errores.
Os cuento primero como era originalmente mi método y como lo he cambiado con el tiempo.
Al principio intentaba hacer el menor número de fotos posibles con un objetivo angular, haciendo que solaparan entre un 10% y 20%. De esta manera pensaba que el programa de edición que junta las imágenes no tendría muchos problemas. Las fotografías las hacía en formato horizontal para abarcar el mayor campo de visión posible con cada foto. Pues todo lo estaba haciendo mal. El angular distorsiona en los bordes (sobre todo si estás cerca del motivo) por lo que luego no hay manera de juntar los extremos de las fotos. Además, para qué tirar pocas fotos si los programas de edición son lo suficiente potentes como para manejar decenas de fotos a la vez. También tenía el problema de que como las hacía a pulso, en el movimiento de girar la cámara, las imágenes no me salían alineadas en los bordes horizontales, es decir, perdía imagen por arriba y por abajo.
Así que cambié de método:
- Nada de angulares. Un objetivo sobre los 20-28mm. Eso me evita los cambios de perspectiva en los bordes.
- Para compensar que pierdo ángulo de visión, las fotos las saco en vertical. Esto además, me ayuda a que aunque mis imágenes no estén 100% alineadas en los bordes horizontales, no pierdo mucha foto en comparación como perdía cuando tiraba en horizontal.
- Solapo las fotos hasta un 30% o 40%.
- La cámara en modo ráfaga.
- Buscar un punto (por ejemplo tu rodilla o una barandilla) sobre el que apoyar el codo y hacer la rotación. Es importante que no gires la cámara, sino que rotes con ella. Me explico: si tienes la cámara totalmente en vertical, las siguientes fotos deben estar totalmente en vertical. Si cambias la orientación por error, luego es más difícil juntarlas.
De esta manera, terminas con entre 15 y 20 fotografías para hacer una panorámica de entre 160º y 180º de visión. Muchas fotografías y mucho trabajo para el programa de edición, pero para eso tenemos ordenadores potentes ;) Lo ideal es hacerlas con trípode, para ir rotando suavemente, sin perder imagen por arriba o por abajo. Pero… ¿quién quiere cargar hasta el pico más alto de los Pirineos con el trípode a cuestas? ;)
A veces los programas de edición son capaces de arreglarlo aún cuando hay cambios de perspectiva o imágenes que no solapan bien del todo. Generalmente requieren que indiques ciertos puntos de unión. A veces incluso puedes rotarlas primero con otros programas y luego juntarlas. En general, mucho menos trabajo si se hace bien desde el principio.
Como ejemplo, la foto que encabeza esta entrada, obtenida a partir de estas otras:
PD: Esta entrada llevaba desde mayo prácticamente escrita. Ya son horas de que me ponga las pilas de nuevo x)
How to make the greatest pictures…
When people ask how our photographers make the world’s greatest pictures, they may shrug and say “f/8 and be there”. But being there means a lot.
Si todavía no tienen este libro, deberían.
Macros
¿Que no se podían hacer macros decentes con una lupa de 10€? Pues de muestra, un botón:
Sí, hay aberraciones cromáticas en los bordes de los pétalos. ¿Pero alguien se había dado cuenta hasta que se lo he dicho? ;)
En barbecho
A veces está bien parar de hacer lo que estabas haciendo durante un tiempo para verlo con distancia y perspectiva. Para valorar si merecía la pena o si simplemente lo hacías porque ya estabas en ello. Llevo unos meses aplicándolo a varios aspectos de mi vida, tanto profesionales como personales, y creo que todos deberíamos hacerlo de vez en cuando.
En lo referente al tema fotográfico, el concepto de barbecho se lo leí por primera vez a Bruno, aunque yo ya lo hacía a veces sin saber muy bien cómo llamarlo. El caso es que en paralelo me he encontrado con este post de Ed Zawadzki, con la evolución de un fotógrafo:
La línea azul es lo bueno que piensas que eres, la verde la calidad de tus fotos y la naranja el conocimiento que de verdad tienes. Me llamó especialmente la atención porque he pasado por casi todas las fases, incluído el “Agujero HDR” x), y creo que ahora estoy en la zona de “Dammit, I suck”, aunque mi línea verde está un poco más torcida hacia abajo.
De hecho esa es una de las razones de haber estado en barbecho: a ver si conseguimos salir de esa planicie con algo de inspiración.
Cómo construirse un macro barato: usa una lupa
Un objetivo macro es aquel que nos permite enfocar muy cerca del objetivo. Con ello conseguimos sacar amplificaciones del mismo tamaño de lo que estamos fotografiando. Por ejemplo, detalles de insectos, flores, gotas de agua, …
Llevaba un tiempo queriendo uno, pero realmente pensaba que no iba a sacarle rendimiento a lo que cuestan. Hay opciones más baratas que un objetivo macro, como pueden ser los tubos de extensión o usar objetivos invertidos. Los tubos de extensión son piezas que se ponen entre el objetivo y el cuerpo de la cámara, sin ningún tipo de cristal. Para usar un objetivo invertido se suele comprar un adaptador que nos permite darle la vuelta y engancharlo a la cámara por el lado contrario al que se suele usar.
No quiero meterme más en esas dos opciones, porque dan para largo y no he visto muchas fotografias que me animen a utilizarlos.
Hay una tercera opción, que me ha gustado por simple, barata y porque me ha sorprendido no haber caido antes en ella: usar una lupa. La típica lupa de detective con palo:
Si la ponéis delante de un objetivo zoom medio, voilá, podéis hacer ampliaciones increibles. Yo he probado con un 105mm (24-105/f4) y con un 135mm (28-135mm/f3.5-f5.6) y funciona bastante bien. Obviamente la calidad no es la de un objetivo macro de verdad, pero tampoco su precio. Las podéis encontrar del diámetro de vuestro objetivo. La que yo tengo es una de 77mm que encarga perfecta encima del filtro.
Un ejemplo del nivel de ampliación:
Un año después, todo sigue igual
En esta época del año todo el mundo hace balance. Comparamos con el año anterior, y esperamos que en el siguiente todo cambie a mejor.
En el fondo, lo deseamos porque sabemos que la gente cambiamos poco. Como el sitio en que vivimos.
Ibai Acevedo
No sigo a mucha gente con verdadero interés en Internet. Cada vez navego menos y cada vez más a las mismas personas. Y de entre ellos, a los fotográfos los puedo contar con los dedos de una mano. Sin embargo, hay uno que me tiene atrapado desde el primer día: Ibai Acevedo.
Portafolio basado en sueños reales, reza el título de su página. No se puede definir mejor. Sus fotografías son coloridas, no parecen de este mundo. No parecen hechas por nadie de este mundo. Yo sueño con llegar algún día a rozar apenas su talón.
Mezcla texto y fotografía. Si la imagen transmite sola, con texto lo hace al cuadrado.
Aquí os dejo algunas de mis favoritas:










